MIELES Y MONÓXIDOS URBANOS

Autor: Shney

        Atreverse a mirar con determinado desenfado lo que se supone viene — bueno, malo o peor— adobado en mieles, monóxidos urbanos  y meticulosamente envuelto en celofán de chinos bajo la nomenclatura de “porvenir”, “futuro” u otro tèrmino del mismo jaez, como si ya no estuviésemos viviendo el futuro, segundo a segundo, gota a gota; como si ya no lo estuviésemos — observado desde otra perspectiva, fruncido el ceño— muriendo a tranco de oficinista abordando el Metro. Hacerle un berrinche apoteósico, con corte de manga incluído al más ortodoxo y secular estilo napolitano, representando y resumiendo la negativa naciente desde lo más profundo del sistema de órganos, glándulas y tejidos que conforman ese todo llamado “uno” o ” fulano de tal”: me niego a participar en el casting para ese reality/degollina —embadurnado de eufemismos— para signar ese espacio de tiempo aún de incierta cercanía o lejanía que, de una u otra manera independienemente de nuestra filiación religiosa, étnica, política o deportiva ; de nuestras preferencias de género, incluso, asoma o asomará el morro tras el horizonte del presente. ¡ Paso, colegas!

ArcosBlancos
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      Futuro…concepto grandilocuente contenedor y cimiento de nirvánico edén, como la zanahoria atada a un palo y el palo sujeto a los arreos del jamelgo que, por más que se empeñe, jamás consigue alcanzar pero, al menos mientras la ve frente a sus ojos, tiene el consuelo inane de que tal vez, en una de esas… Y en eso hemos estado, estimadísimos contertulios. Con denuedo e implacable resolución, fruto de las semillas que de generación en generación han sido plantadas en nuestros calendarios, perseguimos y seguiremos  persiguiendo la zanahoria aquella, sintiéndonos felices y recompensados de estar, sin saberlo, dando palos de ciego a la piñata que cuelga desde el pescante de la calesa que en el cielo transporta nuestros más preciados anhelos.

      En el interín, empero, nos olvidamos del presente. Nos olvidamos de tomar conciencia de la delgada línea sobre la cual nos equilibramos, indolentes funambulistas de circo pobre y patético y repetido hasta el hartazgo: siempre el mismo programa, los mismos artistas y el mismo público con alguna que otra deserción producto de los inevitables y acertados guadañazos de la huesuda.

        El problema no es el futuro, es el presente. El futuro lo podemos esquivar —desembarcando voluntariamente antes, por ejemplo— el presente no: ya estamos hasta los ejes empantanados en él.

 

© Compilapilatos 2018.-

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6 Replies to “MIELES Y MONÓXIDOS URBANOS”

  1. Apología del suicidio. “Ya estamos hasta los ejes empantanados” es una expresión un poco fuerte. Justo que estaba listo para brincar en busca del final del arco iris… Mejor me voy a dormir.

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        1. Interesante pasatiempo eso de mirar crecer las plantas. Más aún si se hace disfrutando de un mate ( ¿Taragüí, Cruz de Malta o Compadrito?) A mí lo que me motiva y relaja es mirar secarse la pintura. También es una actividad apasionante, incomprendida y asequible a cualquier ciudadano.

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          1. Ya no uso yerba porque empezó a darme acidez. Imaginate el golpe, tomo mate casi desde la cuna. Ahora preparo un mate herético con CBSé Hierbas Serranas.
            Me gustó lo de la pintura. Podemos hacer un libro de entretenimientos para adultos mayores con poco dinero. En Argentina y con este presidente sería un boom de ventas.

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